Dos leyendas se entrelazan para el nacimiento del Bloody Mary. La primera dice que su nombre se debe a la reina María Tudor, hija de Enrique VIII y Catalina de Aragón, que mandó a la hoguera a 300 protestantes que se oponían al regreso de Inglaterra al catolicismo. Otra leyenda dice que, luego de la filmación en España de Fiesta, en 1957, llegaron al Harry's New York Bar de París, a la madrugada y totalmente borrachos, Ernest Hemingway, Errol Flyn, Ava Gadner, Tyrone Power y Henry King. El famoso Harry comprendió que debía ayudarlos a volver a la sobriedad y surgió esta mezcla a base de vodka y tomate, pimienta y sal, entre otros inocentes ingredientes.
¿Y el Margarita ? Aquí parece que hay una historia y ya no leyenda, que dice que Dany Herrera, barman del desaparecido Rancho La Gloria en México D.F., preparó un cocktail para su novia Margarita Cansino, que no toleraba el tequila puro. Rápidamente lo popularizaron, entre otros, los habitués del lugar: María Félix, Agustín Lara, Gloria Swanson, Diego de Rivera y Frida Khalo. La Margarita de la historia, alcanzaría la fama como Rita Hayworth. Nada se habla de cual fue la suerte de Dany como cocktelero conquistador.
Por último, recordemos lo que se dice del Negroni, el cocktail insignia de mi amiga Marta Buratovich: en una fiesta de la alegre Roma de 1920, en el palacio del conde Camillo Negroni, el famoso poeta de la época, Gabriele D'Annunzio -las mujeres se desmayan de solo escucharlo recitar sus poemas- le rogó al conde que le pidiera a su barman un trago especial, que representara su amor imposible por la actriz Eleonora Duse. Ese cocktail donde se hermanan la ginebra, el Campari y el Martini rosso, es el que terminó bautizado con el apellido del conde.

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